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Urgencia de unidad en el PNP

By   /  17 Junio, 2016  /  No Comments

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Por Adolfo Mendez Rios

La recién celebrada contienda primarista dentro del Partido Nuevo Progresista (PNP) ha demostrado lo que yo anticipé en una de mis primeras columnas en este medio. La realidad es que el PNP es un partido dividido en dos mitades. Una de las mitades la comanda Ricardo Roselló y la otra la comanda Pedro Pierluisi.  Dije también que de parte del sector rosellista se lanzaron los mayores ataques en contra de Pierluisi y de su esposa. Se llegó al extremo de cuestionar la propia lealtad del Comisionado Residente al ideal estadista.  Estos fueron ataques injustos en contra de Pierluisi y lo peor del caso es que los mismos fueron lanzados por dos conocidos analistas vinculados  al PNP como Luis Dávila Colón y Zayda “Cucusa” Hernández.

 

El único señalamiento  de Pierluisi en contra de Ricky fue el asunto de la falta de experiencia. En realidad esto no se puede catalogar como  un ataque sin fundamento. Es evidente que Ricky aspira a gobernar el país sin poseer la experiencia mínima que se requiere en estos casos. Nadie duda de la capacidad ni de los estudios del líder estadista. Pero, apenas sin haber comenzado a presidir su partido, ya Ricky puso en evidencia su falta de madurez al cometer la primera indiscreción con el incidente del florete y las tenis. Ninguno de los dos, ni David Bernier ni Ricky Roselló actuaron a la altura esperada  en tiempos de tanta incertidumbre. La decisión de Bernier de enviarle un florete a Ricky deja mucho que desear de su seriedad.  La reacción de Ricky también es cuestionable. Ninguno de los dos se comportó  con madurez.

 

La situación de Puerto Rico es de mucha gravedad fiscal. No se supone que ninguno de los dos aspirantes a la más alta silla gubernamental desvíe su atención hacia asuntos triviales cuando tienen ante sus ojos a un pueblo desesperado que espera mucho más de sus lideres. Creo que ambos necesitan mejor asesoramiento respecto a los asuntos públicos. El problema es que el asesoramiento casi siempre proviene de los  elementos partidistas tradicionales cuya única misión es tratar de desmerecer al adversario. Estos asesores no parecen estar pensando en el pueblo. Cuando los líderes no poseen la suficiente sabiduría, pueden caer fácilmente en lo que cayeron Ricky y Bernier en el ya sonado caso del florete y de las tenis.

 

Pero, aparte de este incidente, la realidad es que el PNP tiene ante sí una situación bastante escabrosa  en sus aspiraciones por alcanzar la gobernación. La asistencia de votantes a las primarias fue escasa en comparación con anteriores eventos primaristas.  Por otro lado, la división en el PNP es evidente. Ya han surgido en las redes sociales llamados de las huestes de Pierluisi para un voto “write in”. El PNP tiene urgencia de unidad en sus filas. ¿Lo logrará? Eso está por verse. Mientras tanto, David Bernier, como buen odontólogo, se afila los dientes ante la posibilidad de una división en las filas del PNP que abra las puertas a un  triunfo electoral del Partido Popular Democrático en noviembre próximo.

 

El autor es un reconocido profesional de las comunicaciones. Comentarios a: mendezrios@coqui.net

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About the author

Ferdinand G. Aponte Rivera es un joven periodista que cuenta con 6 años de experiencia dentro del campo de los medios de comunicación. Laboro en emisoras de radio, medios digitales entre otros. Actualmente dirige el Periódico El Imparcial de Puerto Rico.

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