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La falsa concepción del descendiente directo del Taino

By   /  18 Mayo, 2016  /  No Comments

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Por Luis Caldera

En la actualidad en la isla existe un ideal que se expresa de la siguiente forma; Somos descendiente físicamente del Taino. En términos lingüístico, la expresión se tiende a identificar que somos parientes directo del indígena nativo. Esto nos lleva a volver a replantear la idea si en verdad esta expresión esta de forma correcta. Para comenzar se debe tener en cuenta que un descendiente viene siendo una persona que es pariente directo de tres generaciones o menos, es decir abuelo, padre e hijo. Una línea generacional más larga de estos tres (bisabuelo, tatarabuelo y los parientes de esto) viene convirtiéndose en ascendencia familiar. Sobre esto es lo que nos ayuda a refuta la expresión somos descendiente del Taino. Para comprender mucho mejor si una persona asciende del taino, es importante apelar a las investigaciones serias y a los documentos del periodo de la conquista de Borinquén, para tener un mejor entendimiento del error del concepto.

Los estudios de Salvador Brau, Vicente Murga, Álvaro Huerga, Jalid Sue Badillo y Elsa Gelpi, demuestran que la comunidad indígena de Borinquén disminuyó en un término de tiempo bastante rápido.  La información documental en el Archivo General de Indias nos dice que para la década del 1530, que habían pocos indios encomendados en las haciendas. Para la década del 1540, el obispo Rodrigo de Bastidas informaba de la existencia de 40 indígenas en toda la Isla. Prácticamente, si se analiza esto, se puede observar que la población nativa se redujo e incluso se entrelazó con el propio español. Se debe indicar que a finales de la década del 1530, arribaron unos indígenas de Tierra Firme. Estos según los obispo Bastidas “1540-1567” y Diego Salamanca “1577-1586”, estaban ubicados en la isla de Mona. Las fuentes documentales nos indican que a mediados de la década del 1590, estos indios de origen suramericano tenían una pequeña tribu, pero con el pasar del tiempo, estos terminaron entrelazando con los propios criollos.

Los estudios de Ángel López Cantos y los de este autor, se certifica que en la Isla no hubo habitantes indígenas en el siglo XVII. Prácticamente, algunas personas en esa época se solía identificar como “color indio”. Esto nos lleva a indicar que demostrar una descendencia física directa con un indígena es difícil de comprobar, debido a que no hay registro de bautizos que certifiquen eso. La propia mentalidad medieval del castellano hizo que en el momento de la colonización, se prohibiesen las relaciones entre indio(a) con ellos. Son pocos los casos en donde las mujeres tainas se hallasen casado con españoles. Es muy posible que las relaciones clandestinas fuesen más activos entre mujeres indígenas y primeros colonizadores. Esta falta de evidencia documental y de crónicas, nos hace deducir que una descendencia y ascendencia física relacionada con el Taino, sea casi improbable. Por eso el término de que somos descendiente del Taino no es correcto.

En el campo de lo genético, el estudio del Dr. Martínez Cruzado que hizo una muestra estadística en 28 pueblos de la Isla, el resultado de la investigación llevó a conclusiones que indicaban  que genéticamente tenemos una cantidad de 60% de ADN relacionado con el aborigen. La muestra de estudios realizada en los cuatro puntos cardinales, demuestran que el mayor índice porcentual está ubicado en los pueblos de la Cordillera Central. Esto concuerda con los informes históricos encontrados en el Archivo de Indias. Se debe añadir que demostrar la ascendencia física directa con un indígena, se vuelva más difícil debido a la ola migratoria canaria que existió a finales del XVII y principio del XVIII. Adicional, la ola de inmigrantes que empezaron a llegar a Puerto Rico a partir del 1815. Todo esto demuestra que los puertorriqueños de la actualidad somos originarios de una multiplicidad de etnias, genéticamente la indígena viene siendo la más dominante en nuestro ADN. Aun así estas cualidades no nos hacen descendiente directo del Taino. A pesar de eso debemos sentirnos orgulloso de las costumbres y tradiciones heredadas del indígena de Borinquén.

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About the author

Ferdinand G. Aponte Rivera es un joven periodista que cuenta con 6 años de experiencia dentro del campo de los medios de comunicación. Laboro en emisoras de radio, medios digitales entre otros. Actualmente dirige el Periódico El Imparcial de Puerto Rico.

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