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La caída del Sistema económico de Puerto Rico

By   /  9 Mayo, 2016  /  1 Comment

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La caída del Sistema económico de Puerto Rico

Por Luis Caldera Ortiz

En este artículo se expondrá al lector algunas causas que han hecho que nuestra economía en la actualidad este arruinada. Para tener mejor una idea, el estudio histórico a base de los documentos y la historia oral, nos pueden dar una idea más concreta  de los eventos que han pasado antes y que en la actualidad tiene una serie repercusión en nuestra economía.

En las primeras cinco décadas del siglo XX, la principal vía económica de la fuerza laboral, eran las industrias azucareras, tabaqueras y cafeteras. En los campos, la agricultura representaba el sistema de trabajo más importante de nuestros antepasados. El sueldo promedio por hora rondaba entre uno a dos dólares. En palabras resumidas el entorno económico interno de Puerto Rico, era a base de la agricultura. El nivel de ingreso era uno bajo y los niveles de gente viviendo en residencias pobre era uno alto.

En la década del 1940, un grupo de puertorriqueños desarrollaron un plan estratégico que se le conoció como el Plan Manos a la Obra. Una de las propuestas, era traer industrias a Puerto Rico a una escala mayor de las que llegaban en esa época. Este plan quería aumentar la industria manufacturera, el propósito de esto era fomentar el empleo asalariado y buscar que la población mejorara su calidad de vida. El mencionado plan se convirtió en una de las propuestas económicas más fuerte al principio del estatus ELA en la Isla. A corto plazo el plan de industrialización con subsidio del gobierno fue un éxito y mucha gente que residían en las áreas rurales se mudaron a las zonas urbanas.

En la década del 1970, el proyecto económico de la industrialización empezó a debilitarse y esto causó que muchas industrias se empezaran a irse. A pesar de eso, el gobierno mantuvo la estrategia del subsidio para mantener en la Isla cierta cantidad de fábricas. En la propia época mencionada sucedieron varios detalles interesantes; El primero es que la actividad de la agricultura empezó a bajar drásticamente, productos como el tabaco y el azúcar dejó de cultivarse localmente. Los brazos jóvenes siguieron mudándose a las áreas urbanas en búsqueda de mejores comodidades. El segundo es que aglomeramiento urbano y la adopción del programa de los cupones, hizo que se empezará a crear nuevas generaciones dependiendo de estas ayudas gubernamentales.

A estos factores, se le añade los eventos exógenos o exteriores, los costos de la gasolina, el salario mínimo federal y las leyes de cabotajes, son ejemplo de factores que no pueden ser controlados por el gobierno. El aumento de la gasolina y el salario mínimo, ha hecho que muchas industrias manufactureras se marcharan hacia China y Taiwán. Desde la década del 1990 hasta el presente la globalización ha hecho que muchos países desarrollen estrategias económicas, mientras que en Puerto Rico se ha querido mantener con la misma estrategia económica, la de subsidiar empresas. La partida de la 936, fue un duro golpe a la industria manufacturera y el último reajuste del salario mínimo en el 2006 a $7.25, hizo que a corto plazo se produjera una recesión.

Estos factores hicieron, que desde la propia década del 1990. Los gobernadores empezaran aumentar los bonos de prestaciones y mucho peor sin fuente de repago. El desempleo propiciado por la partida de las industrias manufacturera, conllevó a que llegaran mega tiendas y a que el gobernó absolviese más empleados de lo que realmente necesitaban. En la última década los préstamos tomados han sido mayormente para cuadrar una nómina agigantada en salarios y empleados. Para las administraciones ha sido más fácil tomar prestado que hacer reajustes económicos. Prácticamente, el error ha sido no apelar a la historia o no dejarse llevar por los eventos del pasado para evitar esto.

Luego de un análisis de síntesis histórica, se pueden inferir unas cosas; el primero es que el panorama de Puerto Rico es bastante difícil, debido a que no se produce agricultura, según el Banco de Desarrollo Gubernamental los números de importaciones netas, demuestran que el sobre 80% de los productos que llegan a la Isla es importado. Las acciones de los partidos políticos, han hecho que el gobierno se convierta el principal patrono de la Isla. El propio estado colonial, hace que los factores exteriores encarecen los costos de vida sin que el gobierno puede ofrecer resultado. La rápida globalización ha permitido que las megatiendas y franquicias norteamericanas (Wall Mart, K-Mart y fast food) acaparen el sector de empleos privados. Las ganancias obtenidas por estas franquicias hacen que el dinero se marche fuera de la Isla y no se promueva la inversión de nuevos proyectos. Aunque el gobierno lleva años apoyando al consumo como fuente de producción de impuestos, la realidad es que la megatiendas funciona con empleos de medio tiempo y con exenciones contributivas financiadas por el propio Estado. Esto hace que el pequeño y mediano comerciante, no puede tener una competencia igual. Una alta tasa de desempleo junto a la fuga de dinero, hace que el gobierno no tenga los impuestos suficientes y no se puede promover la inversión local a mayor escala.

Los problemas dentro del entorno económico son múltiples, en términos de viabilidad, los altos costos de producción en Puerto Rico, hace que la Isla no se vuelva viable para las industrias manufactureras. A pesar que se está apostando por las compañías de alta tecnología (Honewell), estas empresas no ofrecen la cantidad de empleo suficiente en comparación a lo que hacían las empresas manufactureras décadas atrás. En resumidas cuentas en la actualidad en la Isla no hay un modelo económico propio, prácticamente, se ha estado implementando las mismas estrategias de incentivo a las industrias que llegan aquí. Esto último es un patrón de modelo establecido desde la década del 1940. El Plan Manos a la Obra a corto plazo fue un éxito, pero a largo plazo se volvió obsoleto y en la actualidad la apuestas de los impuestos, lo que hacen es restarle el dinero del bolsillo a la gente. Esto hace que vivamos en una economía de sustitución (escoger entre productos y elegir unos pocos), adicional, esto hace la resección económica se quede estancada en el fondo del precipicio. El estudio de la historia es una herramienta importante para evitar que las cosas empeoren. Hacen falta soluciones enfocada en el ahorro, para crear capital, en un pasado los Estados Unidos lo ha hecho, ¿Por qué en Puerto Rico no? Es hora que como pueblo se tome conciencia de lo que está pasando. Es hora que se realice un modelo económico netamente puetorriqueno y que sea ajustado a las particularidades del presente. En los próximos hablaremos de otros temas de historia. En el rotativo El Imparcial.

 

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About the author

Ferdinand G. Aponte Rivera es un joven periodista que cuenta con 6 años de experiencia dentro del campo de los medios de comunicación. Laboro en emisoras de radio, medios digitales entre otros. Actualmente dirige el Periódico El Imparcial de Puerto Rico.

1 Comment

  1. Hay 3 factores de producción: capital, trabajo, y tierra. Nuestro régimen contributivo incentiva el acaparamiento y mal uso del suelo, ya sea urbano o agrícola, mientras castiga la actividad económica productiva por medio de impuestos altos al ingreso y el consumo. A pesar de que en Puerto Rico el impuesto sobre la propiedad es muy bajo, el gobierno ha decidido de 2 ocasiones aumentar dramáticamente los impuestos al consumo en vez de incrementar el primero. No es coincidencia. A pesar de que nadie ansia pagar mas en contribuciones sobre la propiedad, como todo en la economía, se trata de escoger entre lo menos malo. Dicho impuesto, o más bien el gravamen que aplica al valor del suelo, es una herramienta poderosa para fiscalizar el uso del terreno. Le envía un mensaje a los propietarios que deben utilizarlo o venderlo a otro que esté dispuesto. El mismo principio aplica al suelo rústico como el suelo urbano.

    No obstante, hay grandes intereses en los bancos y en el mercado especulativo de bienes raíces que se afectarían negativamente si se incrementan los impuestos a la propiedad, y por lo tanto les conviene bloquear toda reforma en ese renglón. El resultado es un estancamiento económico donde los precios del suelo y la vivienda siguen inflados, nadie compra, nadie vende, nadie invierte y no hay trabajo. Cada propietario ociosamente espera que otro actor, por acto de voluntad o altruismo, apueste su capital o esfuerzo, para entonces sin haber aportado nada realizar una ganancia en su parcela.

    Inclusive, el monocultivo del azúcar como fenómeno a principios del Siglo 20 es un indicador de que la pobre fiscalización del uso del suelo ha sido una característica de nuestra economía desde antes del abandono de la agricultura. Los costos de producción de azúcar en Puerto Rico siempre fueron mas altos lo que el precio internacional del dulce era capaz de sostener. Dicha industria solo existía gracias a las barreras tarifarias de EEUU. El monocultivo impidió el desarrollo urbano previo a la posguerra, y potencialmente el desarrollo de una industria manufacturera nativa.

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