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La adopción en Puerto Rico – mi experiencia personal

By   /  2 Junio, 2016  /  No Comments

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Por: Miguel Melendez

Son muchas las dudas e inquietudes que llegan a nuestra mente cuando tratamos el tema de la adopción, el desconocimiento y la desinformación que nos brindan algunas personas hace que nos atemoricemos y no demos este gran paso. Alguien dijo que la peor gestión es la que no se hace, pero para todo en la vida hay que tomar riesgos. Primeramente, tenemos que indicar que la adopción es el medio provisto por ley para establecer la relación legal de padre/madre e hijo entre personas que, por naturaleza, no están así relacionadas; con los derechos y obligaciones mutuas que existen entre los hijos y sus padres y madres biológicos. Tanto las personas casadas, solteras, viudas o divorciadas pueden adoptar en nuestra isla, que cuenten con un salario fijo, vivan en casa propia o alquilada y no dependan de ayudas gubernamentales, esto, según la ley 8 y 9 de 19 de enero de 1995, según enmendada

El proceso de adopción en Puerto Rico se ha flexibilizado en estos últimos años, ya que anteriormente era cuesta arriba. Muchas parejas optaban  por hacerlo fuera de la isla adoptando niños rusos, chinos y de otras nacionalidades. En el 2009 el gobierno de Puerto Rico enmendó la ley de adopción  para agilizar y modernizar los trámites para que más niños tengan la oportunidad de tener una familia. Luego de estos cambios, adoptar en Puerto Rico se ha hecho un proceso mucho más fácil y el tiempo de espera es más corto, esto según el propio Departamento de la Familia.

 

 

 

 

En  2011  mi esposa y yo comenzamos el proceso de adopción mediante el Departamento de la familia. En septiembre de ese año visitamos por primera vez la unidad de adopción del Depto. de la familia ubicada en Hato Rey, Puerto Rico. Allí recibimos una charla relacionada al proceso y los documentos que necesitaríamos conseguir. Nos realizamos exámenes médicos generales incluyendo pruebas de HIV y de enfermedades de transmisión sexual, cartas de referencia, y documentos como: certificado de nacimiento, de matrimonio, buena conducta, certificado negativo del registro de ofensores sexuales y certificación negativa de asume, entre otros. En diciembre de ese mismo año entregamos todos los documentos pertinentes y en febrero de 2012 nos hicieron el estudio social el cual fue terminado para julio de ese año.

Como toda pareja que sueña con adoptar una criatura, siempre se escogen edades tiernas (en nuestro caso íbamos en pos de una niña de 0 a 12 meses de nacida). Luego, al no recibir respuesta ninguna, en noviembre 30 de 2012 subimos la edad a 3 años, y en un taller efectuado  en diciembre 16 de 2013 para padres adoptivos auspiciado por la unidad de adopción de familia, subimos nuevamente la edad a 5 años. Asi fue como para julio de 2014 recibimos una llamada telefónica dándonos la grata noticia de que nos tenían una niña de 5 años saludable. Ya para agosto 20 de 2014 nos mostraron fotos de la niña en Departamento de Familia de Caguas y el 4 de septiembre nos encaminábamos hacia Familia de Humacao donde pudimos conocerla personalmente. La emoción nos embargaba y cuando nos la presentaron se escondía de nosotros, pero luego al entregarle un juguetito que le llevamos nos tomó confianza y comenzó a compartir con nosotros cantándonos, bailando y dibujando.

Posteriormente nos concedieron la oportunidad de que estuviera algunas horas con nosotros dándole pases temporales. La buscábamos al hogar “Casa de Todos” en Juncos y luego la entregábamos hasta que el 18 de octubre le concedieron un pase  indefinido para que estuviera en nuestro hogar hasta  que logramos adoptarla.

En cuando a las similitudes y diferencias que pueda haber entre los hijos propios y los que son adoptados entendemos que no hay muchas diferencias por la razón de que los que son adoptados vienen a ser hijos legítimos con todos los derechos de los hijos naturales. Si hay diferencias estas son meramente físicas por la razón de que ellos no fueron concebidos ni engendrados por nosotros pero son nacidos del corazón porque llegan a quererse igual o más que los propios. Como padres adoptivos, al principio nos hacemos muchas ideas y conceptualizaciones de los niños que queremos adoptar siendo algunas de ellas que sean menores de 3 años, que no tengan condiciones de salud física ni mentalmente, entre otras. Claro, esto está muy fuera de la realidad porque los niños que ofrece para adopción el Departamento de la Familia no son necesariamente los niños que las familias esperan adoptar.

En nuestro caso, el proceso de adaptación de nuestra niña ha sido cuesta arriba. Al principio ella lloraba por largos momentos porque extrañaba mucho a sus “hermanitos” de Casa de Todos de Juncos P.R. y a la fundadora del mismo, Sor Carmen a la que le llama madrina, esto era porque prácticamente estaba institucionalizada en ese centro por llevar casi toda su corta vida en el mismo. Hemos estado trabajando con su carácter y conducta estableciéndole con amor una estructura de la que ella carecía con hábitos y costumbres propios de un hogar, y además de brindarle ayuda psicológica.

 

Para mi esposa y yo ha sido un gran reto, pero a la vez una gran satisfacción el poder tener en nuestro hogar una niña la que finalmente pudimos adoptar el pasado 17 de junio de 2015 en el nuevo  tribunal de Caguas. Nosotros entendemos que estos niños necesitan de mucho amor y comprensión y sentir el calor que les pueda brindar un hogar. Como alguien una vez dijo: “adoptar a un niño es una obra de amor”, y es un bien que le hacemos a una sociedad cada vez más decayente en valores donde muchos niños son maltratados y abusados, pero tú y yo podemos hacer la diferencia adoptando y amando uno de estos niños como propios.

 

adopción

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About the author

Ferdinand G. Aponte Rivera es un joven periodista que cuenta con 6 años de experiencia dentro del campo de los medios de comunicación. Laboro en emisoras de radio, medios digitales entre otros. Actualmente dirige el Periódico El Imparcial de Puerto Rico.

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