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El tabaco en la historia de Puerto Rico

By   /  21 Octubre, 2016  /  No Comments

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El cultivo del tabaco es uno casi inexistente hoy en día en nuestra Isla, pero en un pasado remoto esta cosecha fue una prospera. Por eso es meritorio saber un poco más de su historia. La hoja tabacalera es una oriunda de América, es decir no fue traída por el europeo. Es muy difícil de precisar qué tipo de uso le daba el indígena, a base de las crónicas su uso podía ser desde molido hasta envuelto para su uso. En el transcurso del siglo XVI, la popularidad por el uso del tabaco en Europa se fue incrementando con el pasar del tiempo. En el Caribe, el cultivo del tabaco despuntó rápidamente en la Habana. En Puerto Rico, a base de la crónica de Juan Ponce de León II y el Bachiller Santa Clara junto a documentos de la época, se tiene constancia que esta planta era utilizada como remedio casero y para otros fines de recreación.

En la primera década del siglo XVII, el vicio causado por esta planta en España, hizo que Felipe III prohibiera esta siembra en todas sus colonias, pero la medida sólo tuvo efecto unos pocos años. En la década del 1620, el cabildo de San Juan le impuso un impuesto a la venta del tabaco y con el dinero recaudado, se sufragaron gastos de construcción del Morro. En el 1636, la Corona emitió un estanco o monopolización al cultivo de Puerto Rico, eso hizo que a mediano y largo plazo este producto se fuese por la vía del contrabando. A mediados del propio siglo, se tiene constancia que el tabaco era cultivado para fines de comercio interno entre todas las clases sociales.  La región que se ha identificado ha sido la zona de Ponce y sus contornos. En el 1673, el gobernador Gaspar de Arteaga por motivos de salvaguardar la industria ganadera sureña y la agricultura en la zona norte, peticionó al Rey para prohibir su cultivo. La medida no tuvo efecto en la madre patria.

Las décadas subsiguientes y gran parte del siglo XVIII, el cultivo del tabaco fue hecho uno por el criollo blanco de recursos limitados o por mulatos libres. La documentación del Archivo de Indias, nos da indicios que los productos derivados se iban mayormente por contrabando. Esto mismo fue expuestos por el mariscal O”Rally en el 1765. Bajo la gobernación de Muesas, se buscó incrementar y mejorar la calidad del cultivo, pero las medidas no se dieron. A mediados de la década del 1780, un irlandés llamado Tomas de O”Daly con permiso de la Corona estableció la primera factoría de exportación de tabaco. Las iniciativas de O”Daly no tuvieron éxito por mala administración. Terminando el siglo XVIII, el cultivo de tabaco era de los más importantes, a pesar de esto era un producto monopolizado por el estanco. En sencillas palabras solamente se podía comerciar en España en cantidades limitadas.

En el siglo XIX, la legislación establecida en la Real Cedula de Gracia y el crecimiento poblacional, permitió que este cultivo se popularizara más. A partir de la década del 1850, el gobierno empezó a buscar alternativas para mejorar la calidad de la cosecha tabacalera, entre las medidas adoptadas fueron las siguientes: importación de semillas cubanas, manuales de cultivos y la creación de ferias agrícolas. Estas medidas rindieron frutos en las próximas décadas y la calidad de la cosecha dio pasos agigantados. En la década del 1870, por motivos de la guerra en Cuba, en esa isla se vieron obligados a importar las mejores hojas puertorriqueñas para enrolarlas a sus famosos habanos. Para esa época, el habano cubano se fumaba con hojas del área de Caguas, Comerio y otros pueblos de la región. En el área de San Juan empiezan a salir las primeras fábricas de cigarros, la antigua practica artesanal de confeccionar el mismo, estaba poco a poco siendo suplantada por técnicas más modernas. Es esas pequeñas empresas donde nacen las ideas de sindicación y derecho igualatorio en el empleo. Por lo que el tabaco es parte de la historia del movimiento sindical en la Isla.

Luego de la estabilización del norteamericano, arribaron las grandes compañías tabacaleras, entre estas la American Tobacco Company. Estos monstruos monopolistas trajeron consigo la producción industrial, es decir la mecanización de la producción. Este sistema hizo que la cosecha del cultivo del tabaco subiera a números imaginables. Entre la década del 1930 al 1960, gran parte de los habitantes de los campos tenían una tala de tabaco destinada para la venta. Estos cosecheros le dejaban sus productos a las cooperativas tabacaleras para su venta. A mediano y largo plazo, este sistema empobrecería mucho más al jibarito agricultor. Con el pasar del tiempo, la invención del cigarrillo poco a poco sustituyó el cigarro.

A partir de la década del 1950, el Plan Manos a la Obra, hizo que a corto y mediano plazo, los cosecheros jóvenes se mudaran del campo a las zonas urbanas o al exterior, en búsqueda de mejores oportunidades de sueldo y trabajo. Esto hizo que poco a poco se acabara la costumbre de cosechar. La llegada de hoja de tabaco más barata, las campañas de salud en contra de la nicotina y la perdida de brazos jóvenes, hizo que el cultivo del tabaco declinara a pasos agigantados. Para la década del 1980, la cosecha se estimaba en pocos miles de libras. El declive por este cultivo ha seguido mermando hasta el punto que hoy en día, muy posiblemente el 99.9% de la población no sabe distinguir que es una planta de tabaco. La dejadez de la agricultura desde hace décadas, ha hecho que todos los cultivos estén ya casi extintos. La historia del tabaco dentro de unos años, va ser puro cuento de ciencia ficción sino se les enseño a las nuevas generaciones sobre su existencia.

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